
Ayer en la noche mi hermana me recomendó que viera My Sister’s Keeper y eso hice. Como no tengo televisión en mi pieza, decidí verla en el computador. Pensé que iba a ser una película liviana, ideal para quedarse dormida, sin embargo, me encontré con una película cebolla y full emotiva, en donde sale una Cameron Díaz totalmente distinta a lo que uno está acostumbrado a ver. En este caso, Díaz hace el papel de una mamá que niega que una de sus hijas muera y hace todo lo posible para que ella viva.
Más allá de la película - que la recomiendo para quienes les gusta este tipo de películas, buenas para llorar, con pañuelo en mano y solas, por supuesto, porque dudo que haya un hombre que le guste- la película me hizo pensar y reflexionar sobre lo delicada que es la vida y las cosas que uno puede llegar a hacer con tal de aferrarse a ella.
En este caso, el papel interpretado por Cameron Díaz está dispuesta a hacer todo por su hija, incluso, sacrificar su vida, matrimonio e hijos. Pero lo interesante fue cómo los hermanos afrontaron algo tan fuerte como la enfermedad de un hermana, cómo la apoyan y hacen todo porque sea feliz en sus útlimos días y finalmente, son ellos quienes se dan cuenta qué es lo mejor para ella. Pero lo mejor para ella no era necesariamente lo mejor para su familia.
Pensar en que algún familiar puede morir y no lo vamos a ver más nos aterra a la mayoría, por lo menos a mi, es una idea que trato que no se cruce por mi cabeza, pero finalmente, hay que hacerlo. La muerte está, existe y a todos se nos ha muerto alguien, cercano o no. En mi caso, es un tema cercano y a veces tiendo a pensar que como ya lo viví de cerca, no me va a tocar más, pero son estos caso como una película, un accidente, estar lejos de la familia, un mal sueño o simplemente acordarnos que la muerte existe, que nos damos cuenta que en cualquier minuto la persona que tienes al lado puede dejar de estarlo.
Al final nos aferramos con tanta fuerza a la vida que nos olvidamos de lo importante. En el caso de un enfermo, que ya ha luchado lo suficiente y ha tenido mil operaciones, ¿vale la pena que siga peleando por la vida o mejor que opte por una muerte tranquila y disfrutar el tiempo que le queda? Mi intensión no es empezar un debate moral sobre la vida y la muerte, sobre la posible eutanasia ni nada, sólo una reflexión a partir de la película.
En fin ... les recomiendo la película. Nunca está demás pensar un tema así y plantearnos qué haríamos si estuviéramos en el caso, creo que la mayor demostración de cariño y de amor hacia alguien es cuando nos preguntamos qué es lo mejor para esa persona, en vez de pensar en nosotros mismos.
No comments:
Post a Comment